Horrendo crimen en Arequipa Challapampa 1976

“Buitres del amor acabaron con vidas
de dos estudiantes universitarios”

Este fue el titular de primera plana del diario “Correo” de Arequipa, publicado el miércoles 2 de junio de 1976, en relación a uno de los crímenes más violentos registrados en la ciudad. Luego, subtitulaba con el amarillismo provinciano de la época:“A pedradas mataron a enamorados”

El doble homicidio fue dado a conocer después de las siete de la mañana del 31 de mayo, cuando el agricultor Juan Riveros Melgar, de sesenta años, iniciaba sus labores en el fundo La Merced de Challapampa, camino hacia el Aeropuerto de la ciudad. Caminaba por la chacra que conocía como la palma de su mano y vio sobre las chacras a dos bultos que, en ese momento, le parecieron dos personas o lo que podían ser los restos de dos personas, uno cerca del otro, abandonados sobre un paraje solitario.

Juan Riveros abandonó el lugar y avisó a la Policía. El puesto de la Guardia Civil de Cerro Colorado no quedaba lejos y conocía al Comisario. Luego de encontrar a una pareja de jóvenes muertos, con el rostro invisible por la sangre negra y coagulada que amasaba sus cabellos, abandonados a su suerte en su chacra de Challapampa, dejó de creer en lo que había sido su vida hasta entonces. Lo mismo ocurrió con los cerca de trescientos mil pobladores de la ciudad provinciana y devota como era Arequipa en aquel año de 1976, quienes, luego de conocer el hecho a través de los dos o tres periódicos de la época, sintieron un helado escalofrío llegado desde las chacras verdes y fértiles de Challapampa, camino al aeropuerto.

Investigaciones de la época.
Las investigaciones del hecho de sangre se iniciaron el mismo día del hallazgo de los cuerpos. La entonces denominada Policía de Investigaciones del Perú (PIP) desarrolló una intensa pesquisas policial, con el examen de los cuerpos y de las evidencias, además de horas de interrogatorio de los presuntos autores.Las autoridades policiales determinaron que el doble homicidio se había cometió el 31 de mayo de 1976, entre las 18 y las 21 horas. Las víctimas se llamaban Hernán Manrique Oviedo (20), estudiante de la Universidad Técnica del Altiplano y Flor de María Livia Llerena Barranza (18) Estudiante del Programa Académico de Servicio Social de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa.

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Impunidad
De acuerdo a lo que sostiene el abogado Francisco Chirinos Soto en su libro“El crimen de Challapampa” (Editorial El Sol, Arequipa, 1977, 104 pp), los jueces de la época, amparados en las pruebas obtenidas por los peritos, concluyeron en que faltaban pruebas contundentes para incriminar a alguno de los sospechosos. No existía entonces el adelanto en los exámenes criminológicos como para encontrar elementos que probaran la culpabilidad de alguno de los sospechosos, por más parecido que se halló entre los cabellos de algunos de ellos con los encontrados en las uñas de la infeliz muchacha de dieciocho años que besó por última vez a su enamorado en una sangrienta noche en Challapampa.Sin embargo, la opinión pública de entonces criticó duramente a las autoridades involucradas en la investigación (el Poder Judicial y la entonces denominada Policía de Investigaciones del Perú – PIP) acusándolas de no haber ofrecido la suficiente diligencia y capacidad para encontrar y castigar a los culpables, o de haber cedido a las presiones de personas cercanas a los sospechosos y que tenían cierta influencia social.

De siete sospechosos, solamente de dos se reunieron las pruebas biológicas más cercanas, pero que no resultaron fehacientes. Se trata de los cabellos de Luis Alfredo Lira García y Javier Saiki Barroso. Los comisarios médico laboratorista Mario R. Moscoso Nieto y el ingeniero químico Jorge Carlos Valdivia Delgado, realizaron las pruebas y encontraron que las muestras presentaban “gran similitud” con los cabellos encontrados en las uñas de la muchacha. Pero no constituyeron pruebas suficientes para inculpar a los sospechosos.

Algunos creen que faltó decisión y capacidad institucional y técnica a las autoridades para encontrar y condenar a los culpables. Otros, que el crimen se trató de una “vendetta” entre narcotraficantes locales. Finalmente, se pensó en un crimen perfecto con la complicidad de poderosas influencias sociales de aquella época. Treinta años después, hay muchas preguntas sin respuesta sobre uno de los crímenes más atroces que registra la historia de Arequipa.
LA AUTOPSIA
Estuvo a cargo de los médicos forenses: Jorge Rivera Pacheco y Edmundo Muñoz Llerena.Flor de María: Traumatismo encéfalo-craneano de necesidad mortal. El examen ectoscópico reveló una gran herida contusa frontal de tres por cuatro centímetros con aparición de hueso, así como la cara embadurnada de sangre. Se constató además la presencia de una herida contusa en la región superciliar derecha, con equimosis y hematomas en la región orbitaria derecha. En el resto del cuerpo, se apreció equimosis en ambas rodillas. La víctima había sido utilizada sexualmente de forma natural y contra-natura, llegándose a la conclusión que el número de accesos carnales había oscilado entre dos y cuatro.

Hernán Manrique: También murió por traumatismo encéfalo craneano de necesidad mortal. El examen ectoscópico arrojó una herida contusa en la región occipital, así como escoriaciones y equimosis en el cuerpo. Los cuerpos no contenían alcohol, de acuerdo al examen de sangre.

Cronología
Hora

07:30 h. (31 de mayo) Hernán Manrique recoge la camioneta de la familia Vera Muñoz, en Yanahuara.
11:00 Luego de visitar a su familia, abandona su domicilio en Hunter.
12:00 Manrique realiza gestiones en el centro con su hermana Teresa Peralta.
14:10 Hernán Manrique y Flor de María Llerena son vistos en inmediaciones de la UCSM.
15:00 La pareja entrega la camioneta en casa de la familia Vera Muñoz.
17:00 Challapampa: El agricultor Carlos G. Díaz Vera y Ricardo Huillca observan a la pareja en el fundo la Merced.
18:30 El vecino Paúl Golz, desde su domicilio, escucha gritos de dolor que le parecen ser de hombre y de mujer.

Villancicos a la Arequipeña

25 de diciembre, 25 de diciembre
Ha nacido el redentor, (bis)
Alumbrando todo el mundo (bis)
Como Padre celestial (bis)

María lavaba, San José tendía (bis)
Y el niño lloraba del frío que hacía (bis)

Señora Chabela, prenda Ud. La vela (bis)
Para ver quién pasa por la carretera (bis)
Son los angelitos, que van a carrera (bis)
En busca de agüita pa’ la mamadera (bis)

Apúrate chascosa con la mamadera (bis)
Porque el niño llora y se desespera (bis)

Niño Jesusito ¿qué queréis comer? (bis)
Buñuelitos fritos envueltos en miel  (bis)

Señor don Arturo, amarre Ud. Su burro (bis)
Porque el niño llora por un huevo duro (bis)

Señor don Joaquín toque su violín (bis)
Porque el niño llora por un volantín (bis)

El chino macaco come arroz sin sal (bis)
Y el niño le dice ¡chino animal! (bis)

Toquen las campanas de la Recoleta (bis)
Porque el niño por una raqueta (bis)

Toquen las campanas de la Mollebaya (bis)
Porque el niño llora por una guayaba (bis)

Toquen las campanas de la Antiquilla (bis)
Porque el niño llora por la mantequilla (bis)

Tata huaranguillo, mató a su mujer (bis)
Con un cuchillito más chiquito que él (bis)
Le sacó las tripas y las fue a vender (bis)
A la plaza de armas frente a un cuartel (bis)

Entre peña y peña se ha visto una luz (bis)
Serán  los ojitos del niño Jesús (bis)
Que viene cansado de cargar la cruz (bis)

Bueno ese es el repertorio de mi viejo querido, que en sus tiempos de mocoso adoraba al niño “manuelito”  si tienen más hagan sus comentarios ;)