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¿El demonio en la catedral se mueve?

Se preguntaron unos jóvenes. Para comprobar si esto era cierto, se pusieron de acuerdo para ingresar a la catedral una noche, y con la ayuda de un amigo lograron quedarse en la catedral hasta muy noche sin que nadie se percatara. Ellos se mantuvieron allí hasta altas horas de la noche contemplando la figura del demonio, esperando que este se mueva.

Empezaron esta aventura con mucho valor, hasta que en el infinito silencio del interior de la catedral, de pronto se escuchó un gemido. Al oir esto se acercaron aún más al demonio del púlpito, quedaron asombrados al ver que este se quejaba del dolor que le causaba la pesada columna que lo aplastaba contra el piso, y aún más al ver que de los ojos del demonio se derramaba lágrimas de sangre.