Cañón de Cotahusi es Reserva Paisajística

Así fue declarado por el Estado peruano

Considerado el más profundo del Mundo con sus 3,535 m. declarados recientemente por el Gobierno central «Reserva paisajística» informó el Instituto Nacional de Recursos naturales (INRENA). La «Reserva Paisajística Sub cuenca de Cotahuasi» que está ubicada en la provincia de la Unión, posee una biodiversidad de importancia global. Se extiende desde las estribaciones del nevado Solimana hasta la confluencia del río Ocoña, llegando a superar los 3,500 metros de Ninacocha, en las inmediaciones del pueblo de Quechualla. Declarada como Zona de Reserva Turística en 1988, Cotahuasi, destino de los amantes del deporte y turismo de aventura, dispone además de lagunas, aguas termales y medicinales, cataratas y una gran variedad de flora y fauna.

COTAHUASI, LA JOYA PERDIDA DE AREQUIPA

El estrecho valle, ubicado a 375 km al noroeste de la ciudad de Arequipa, es el resultado de la acción abrasiva de las aguas del río Cotahuasi entre dos enormes macizos montañosos: el Coropuna (con 6 425 m.s.n.m., el volcán más alto del Perú) y el Solimana (6 093 m.s.n.m.) Desde su nacimiento, en la hermosa laguna de Huanzo, a más de 4750 m.s.n.m., el Cotahuasi recibe los aportes del río Huayllapaña, en las cercanías de Pampamarca, por el norte, y el Huarcaya, próximo a Tomepampa, hacia el Oeste. Con su caudal incrementado, el río toma rumbo al occidente y luego al sur, recorriendo las zonas más profundas del cañón. Finalmente, recibe las aguas del Marán y desemboca en el Pacífico en la localidad de Ocoña, de la que toma el nombre en su tramo final.

En su zona más pronunciada, un lugar en las cercanías del pueblo de Quechualla, el cañón alcanza la escalofriante profundidad de 3535 metros: 335 más que el cañón del río Colca y casi 2 000 metros más que el del río Colorado, en los Estados Unidos. El Cotahuasi fluye aquí, solemne e intocado, a través del cañón más profundo del mundo. Desde este punto, la única manera de recorrerlo es a bordo de kayaks y balsas inflables, y fue gracias a los reportes de estos aventureros que el Cotahuasi fue descubierto por el turismo a nivel mundial. Algunos años más tarde, en marzo de 1988, el valle y el cañón fueron elevados a la categoría de Reserva Turística.

EL ACCESO

Llegar a Cotahuasi implica un largo pero espectacular periplo que se inicia en la ciudad de Arequipa. Para acceder al valle es preciso, en primer término, dirigirse hacia los poblados de Siguas y Corire, en el corazón del fértil valle de Majes, y desde allí Iniciar el ascenso hacia la pintoresca localidad de Chuquibamba.

Chuquibamba lo recibirá con sus prolijos campos de flores, su fastuosa andenería de origen preincaico y sus vendedoras de helados hechos con hielo de volcán. Sí, aunque usted no lo crea, el hielo de los dulces helados que se preparan artesanalmente en el pueblo es traído cada madrugada de las faldas mismas del majestuoso Coropuna. Y es hacia el Coropuna hacia donde nos dirigimos al dejar Chuquibamba. Un nuevo y vertiginoso ascenso nos ubica en una extensa planicie alto andina, la puna que domina el apu de estas latitudes. A nuestra derecha, imponente como un gigante sabio, el Coropuna, con sus casi 6 500 metros, mira al cielo. Es el territorio de las tarucas (el alusivo ciervo andino), los cóndores y las vicuñas, además del hogar de un conjunto de comunidades campesinas dedicadas al pastoreo de camélidos y el cultivo de oca, mashua y granos de altura. Desde este punto se inicia el dramático descenso hacia el valle. A los pocos minutos de haber iniciado la cimbreante ruta cuesta abajo, ya es posible observar, al fondo, el poblado de Cotahuasi y sus techos de calamina refulgiendo entre campos de flores y maíz, Pero no se haga ilusiones: deberá transcurrir todavía una larga hora recorriendo los poco más de 25 km de curvas a través de una carretera convertida en serpentina sobre los cerros.

Un pueblo muy unido Cotahuasi, nuestro objetivo, es un pequeño y hospitalario poblado que conserva ese aire colonial que han perdido muchas de las ciudades de los Andes. Ubicado a 2 613 m.s.n.m., posee un clima seco y agradable, soleado gran parte del año, con noches frescas y algunas lluvias veraniegas.

Cotahuasi, con su vieja iglesia cuyo blanco inmaculado parece opacar a todo lo que se le acerque, se ubica en la margen izquierda del río, justo a las faldas del cerro Huinao, su vigía tutelar. Su nombre se derivaría de las voces quechuas cota (‘unión’) y wasi (‘casa’), lo que pondría de manifiesto el carácter comunitario de sus habitantes desde tiempos remotos. En sus calles, estrechas y empedradas, se suceden viejas casonas adornadas con característicos balcones de madera y candados de fierro forjado. Por la tarde, las veredas son ocupadas por las vivanderas, quienes ofrecen dulces choclos con queso y anticuchos en humeantes braseros. Cada domingo por la mañana, la calle principal de Cotahuasi, el jirón Arequipa, se convierte literalmente en el centro del mercado.

ATRACTIVOS

El valle de Cotahuasi es, qué duda cabe, un atractivo mayor en sí mismo. Ya sea tomando el camino que sigue al río aguas abajo, o recorriendo la carretera que asciende por el valle, el viajero encontrará decenas de lugares de interés y mil postales vivientes al alcance de la mano de su cámara fotográfica.

Iniciemos, sin embargo, un recorrido imaginario hacia la zona baja del valle. Una carretera en buen estado permite recorrer algunos kilómetros de paisajes cultivados para desaparecer justo al pie de un puente colgante. Es el inicio del circuito pedestre hacia las cataratas de Sipia, el cañón de Cotahuasi y los pueblos ubicados valle abajo. Nueve kilómetros de caminata, siguiendo un sendero bien marcado (las piedras son utilizadas como letreros), nos permiten llegar hasta una zona en que el río, turbulento y cristalino, es literalmente tragado por la tierra en un ensordecedor espectáculo que estremece hasta al viajero más valiente. Son las famosas cataratas de Sipia: 150 m de caída coronadas por un eterno arco iris que hacen que la caminata y el esfuerzo valgan la pena.

Desde aquí la ruta nos lleva a través de poblados como Chaupo, Velinga y Quechualla, famosos por su andenería y por los eficaces sistemas de riego que permitieron el desarrollo de una gran cantidad de cultivos en tierras de una aridez extrema. Quechualla es también el punto de partida para visitar los sitios arqueológicos de Huña, Maucallaqta y Marpa (perteneciente a la cultura Wari).

La región estuvo poblado por diferentes tribus, como los Tullas, los Allcas, los Ccotahuasi, los Huaynacotas, los Chancas (que lucharon con Pllanta), etc. Los recuerdos de su paso se evidencian en las múltiples ruinas que esperan un estudio serio y profundo de los arqueólogos. Ahí están las ruinas de Maucallacta, en Pulca; las de Tulla, en las alturas de Taurlsma; San Andrés, en la parte alta de Mungui; de Isicca, cerca de Huarhua; Cuñapampa,_ Hiuto, Patacapllla, Ccayahuata, Chollota, etc. Los Incas no llegaron nunca a someter totalmente a estas tribus. Los españoles arribaron probablemente, alrededor de 1545. En 1600 ya se explotaba la minería en grandes proporciones. Raymondi, que visitó la zona el siglo pasado; dice que «La Unión sobrepasa en la producción de oro más rico de la República».

A decir de los especialistas, hubo en tiempos prehispánicos un camino que unía la costa del Pacifico con el Cuzco, capital del Tawantinsuyo. Gran parte de esa rute recorría el cañón y el valle de Cotahuasi, y sus vestiglos, rezagos de andenes, tambos y porciones extraordinariamente conservadas del camino, pueden ser visitados hoy en día. Desde el pueblo de Cotahuasi parte también un camino que permite acceder a los poblados de la parte media y alta del valle: Tomepampa (punto de partida a los bosques de piedras de Santo Santo y Huaynacotas), Lulcho (célebre por sus aguas termales), Alca y Puica, este último considerado por los viajeros como una verdadera joya perdida en el tiempo. Sus techos de paja y calles de piedra albergan aún a una población en su mayoría quechua organizada bajo los sistemas tradicionales (ayllus y dedicada a la agricultura de productos nativos en terrazas. Puica posee, además de gente hospitalaria y amable, un bello marco natural y un conjunto de atractivos cercanos que bien valen la pena algunos días de estadía.

Pampamarca, ubicada a escasos kilómetros de Cotahuasi, es también un lugar ideal para iniciar una excursión de primera: una espectacular catarata de 90 m de caída (Oskune) y una profusa andenería en donde —se dice— se sigue produciendo el mejor maíz de esta parte del Perú. Finalmente, está Charcana, a 8 horas de viaje desde Cotahuasi, con sus maravillosas pinturas rupestres y rocas labradas por el viento y la historia.

7 comentarios en “Cañón de Cotahusi es Reserva Paisajística”

  1. Pingback: chancas
  2. HOLA HA TODOS NMIS AMIGOS DEL PERU YE LE MUNDO ENTERO .
    LES INVITO A CONOCER DE LA BLANCA Y LINDA CIUDAD DE AREQUIPA , CUIDA TU CIUDAD ,CUIDA DE AREQUIPA.
    POR LO TANTO SU LEMA ES.
    “UN VOLCAL……………..EL MISTI”
    “MIRADOR DE LA VIDA ………..YANHUARA”
    “AMOS Y LEONES DEL SUR ………………LINDA AREQUIPA”
    “UN TRIUNFO ES MAS OTRO …………….AREQUIPEÑO”
    “GUARDIAN DE LA REPUBLICA …………….LEONES DEL SUR ”
    “SIEMPRE GRANDES Y CULTOS ……………CIUDAD BLANCA ”
    VIVA AREQUIPA Y SU GEMTE ” VIVA EL PERU ” CARA…………..
    GRACIAS

  3. Cotahuasi,unos de los tantos atractivos paisajisticos turisticos que rescatar es impresinante lo que hay en ella ya sea en su flora ,fauna ,etc no hay perderla conserbemosla

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