Mónica la Condenada

En una noche oscura y fría, Bernardo salió a dar algunas vueltas por las calles de la ciudad con su moto, pero el frío intenso le obligo a regresar a su casa para ponerse un abrigo y tomó su casaca de cuero que su padre le había regalado, era una casaca de cuero finísima y muy espléndida. Salió un poco apresurado por que las horas avanzaban, tomó su moto, montó sobre ella y partió a dar vueltas por las luminosas calles. Continúa leyendo Mónica la Condenada