Tuturutu: Fiel Testigo de nuestra História
Durante dos siglos y medio, el Tuturutú, bronce ubicado en lo más alto de la pileta de la Plaza de Armas, es testigo de grandes acontecimientos de la Histona de la Ciudad blanca, desde ajusticiamientos y revoluciones hasta festejos por triunfos en el deporte y la política.
Su existencia la debemos al obispo Juan Cavero de Toledo, el décimo prelado de la Iglesia católica, que llegó a nuestra ciudad el 26 de setiembre de 1726, y desarrolló una tarea de embellecimiento de Arequipa, aunque ello significaría invertir su propio dinero.
Así hizo colocar una pileta de bronce de juegos de aguas que venían por cañerías muy sólidas desde las pampas de Miradores, llamadas antiguamente de Santa María, un 20 de octubre de 1735, la pileta tenía en la parte alta la representación de un soldado tocando la corneta, algunos afirman que esta figura representa al personaje que en tiempos muy antiguos llamaba al pueblo asentado en el valle de Arequipa para hacer saber alguna nueva disposición o pare adoptar acuerdos importantes.
De cualquier modo, la figura de bronce desde su instalación fue testigo mudo de grandes acontecimientos de la vida colonial y republicana, como por ejemplo: la ocupación de la Plaza por parte del brigadier Mateo Pumacahua, el 10 de noviembre de 1814; de por lo menos 18 revoluciones protagonizadas por el bravo «león del sur», de muchos fusilamientos, como el de Salaverry, junto con sus jefes de ejército, el 18 de febrero de 1836; y del asesinato del periodista Arturo Villegas, durante la revolución de 1950, Edgar Pinto Q. y Fernando Talavera S. en Junio del 2002.
Pero la pileta no permaneció siempre en el Centro de la Plaza, pues fue retirada en el año de 1891 y en su lugar fue colocado el monumento de Mariano Melgar, con motivo del Primer Centenario de su muerte, que se cumplió el 8 de noviembre, de 1891.
Esto no agradó a la mayoría de habitantes mistianos quienes reclamaron la reposición del Tuturutú y la construcción de un parque para rendir homenaje al prócer arequipeño por lo que la pileta fue colocada nuevamente en 1904, quedando tal como se encuentra actualmente, pero sin las 12 placas que anteriormente tenía en la base, la fuente de agua sirve para saciar la sed de miles de palomas que habitan desde hace mucho tiempo, en la Plaza de Armas, las cuales son también parte del atractivo de este lugar.




