La Monja Quemada

abr 12, 2008 by

Dominga era para entonces una muchacha hermosa de 14 años esperando al hombre ideal que pareció llegar en el rostro español sin gloria ni fortuna, por el contrario en busca de ella  y que mejor que conquistar a una dama que además de poseer belleza tenía en manos una buena fortuna familiar.

La madre accedió a conceder la mano de su hija pero puso como condición al pretendiente esperar un año, por la prematura edad de la novia; para entonces la joven prometida se sentía intensamente enamorada, mientras el médico español alimentaba su codicia y se cruzó, para desdicha de la futura esposa, con una viuda sin más cualidades que no condicionar el tiempo de noviazgo y tener mayor fortuna que Dominga. La abandonó.

La joven se sintió humillada, la decepción acompañada de la vergüenza, pues su proyectado enlace había sido públicamente anunciado, la empujaron a tomar una drástica decisión. Exaltada, se obstinó en regresar al convento más rígido de la orden de las Carmelitas.

Pero el remedio resulto peor que la enfermedad. Al cabo de dos años, sintió cansancio del rigor conventual, su salud se debilitó, y aquellas mejillas rosadas se ensombrecieron. Los sufrimientos físicos le hacían derramar lágrimas de arrepentimiento, pero era demasiado tarde, ni siquiera se atrevió a comentarlo con su familia y se dispuso a morir en espera de su salvación.

Tres años después de su ingreso, creyó recibir de pronto la señal de la providencia. Y lo que a Santa Teresa le pareció una tentación demoníaca, para Dominga fue la esperanza de su liberación. Dominga encontró un pasaje en el que la Santa cuenta la historia de una religiosa de Salamanca que se fugó del convento con un joven colocando en su lecho una mujer muerta para hace r creer a la comunidad que ella había fallecido y así tener tiempo de escapar con su amante de los alguaciles de la inquisición.

La esperanza de verse nuevamente libre, dio un vuelco a la vida de Dominga, recuperó su salud y parecía que festejaba su resurrección. Sin embargo ocho años transcurrieron para finiquitar su plan; tenía que conseguir la amistad de la portera, que era cambiada cada dos años y convencer a la esclava que tenía acceso a la calle para la difícil misión de encontrar un cadáver y traerlo al convento.

La primera portera fue cediendo poco a poco. Los halagos y las atenciones que tenía la monjita suavizaron su carácter. Pero el día escogido para comentar lo planeado, la cambiaron del puesto. Sin darse por vencida, continuo con la nueva encargada de las llaves, a quien estaba por confiar sus planes, pero casualmente descubrió que, de haberlo hecho se hubiera expuesto a la delación y al encierro eterno.

Tras seis largos años de intentos, miedos y marchas atrás, finalmente una amiga de Dominga es nombrada portera. Contando con su complicidad, confía el secreto de sus planes a la esclava ofreciéndole una buena suma de dinero, por el encargo.

Casi al cabo de dos años, una noche, la negra dominó sus terrores pensando en la recompensa y cargo sobre sus hombros el cadáver de una india muerta. Llegada al convento hizo una señal a la portera que abrió temblorosa dejando entrar el cadáver.

Al rato salía Dominga despavorida tras haberse cambiado de ropa, y haberle puesto su habito al cadáver al que además prendió fuego. La portera cerró la puerta y cuando cundió la alarma, todas dieron por muerta a Dominga. El cadáver estaba irreconocible.

Nadie daba crédito de esta historia, era imposible pensar que 1831 fuera época de rebeldías y más aún de intentar escapar de los designios del destino. La iglesia, finalmente aceptó las evidencias y la sometió a un juicio del cual pudo librarse gracias a la influencia de un tio poderoso.

Sin embargo, su madre y la mayor parte de su familia la rechazó. Y tuvo que vivir el resto de su vida señalada y criticada por su afición al buen vestir y a la compañía, condenada por la sociedad por ser una Monja Rebelde. Pues aún se atrevió a reclamar el dote de (10,000 pesos) que habia dado para ingresar al convento, poniendo en apuros al Obispo Goyeneche, un 6 de Marzo de 1831. (K.N.)

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3 Comments

  1. maria

    no me paRECIO INTERESANTE PERO TENIA SUSPENSO JEJEJ

  2. Percy Coll

    Muy bien narrada tu historia, como para novela, pero no puedes estar mas lejos de la verdad, me encantaría que citaras tus fuentes, si estas intersado (a) en conocer la historia como sucedió escribeme a percycoll@gmail.com.
    Saludos.

  3. laura

    una muy interesante historia!!

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