La Prenda Mía
La prenda mía,
en quien tenía
puesto mi gusto,
hoy me persigue
con odio injusto.
Ya yo en sus ojos
solo hallo enojos;
cuando antes era
su vista sola
mi dicha entera.
Ya su voz suave
llenar no sabe
mi triste oído;
sus dulces ecos
ya se han perdido.
Murió el acento
en que el contento
tuve cifrado;
ya no me dice,
“Tú eres mi amado”.
Si me escuchara
yo le clamara
“¡Siempre eres mía!’
Y quizá entonces
se apiadaría.
Pero enojada
mi prenda amada.
Ni oírme quiere:
Ya mi esperanza
del todo muere.
Prenda querida,
por quien la vida
me quita el llanto
¿Porqué me tratas
con rigor tanto?
Dure contento
mi último aliento
si esto has querido;
pero no pienses
que infiel he sido.
Deme la muerte
tu mano fuerte
con dardo impío
como al matarme
digas: “Es mío”.
Y por divisa
de mi ceniza
pongas delante:
“Bajo esta losa
Yace mi amante”.
MARIANO MELGAR




