Pues no pueden mis Clamores
Pues no pueden mis clamores,
mis ansias, ni mis suspiros,
cruel, ablandarte;
Llegará el día fatal
En que puedan mis desgracias
Horrorizarte.
Insensible a mis querellas
has nublado mi existencia
en esa mañana;
Y contenta con mi llanto
con mis martirios y penas,
vives huraña.
Ya tu bárbara sentencia,
tus rigores y crueldades,
estoy cumpliendo
más, me exiges que te olvide,
y esto no podré cumplir
sino muriendo.
Ay! si después de la muerte
en el fúnebre sepulcro
Amor reinara,
desde allí cual fiel amante
reunido con los muertos
yo te adorara.
Cuando entre la tumba
oscura me veas, por tus rigores,
hecho cenizas;
no olvides, yo te lo ruego,
que fuiste el único objeto
De mis caricias.
ANÓNIMO




