Juan Domingo Zamácola y Jauregui
Natural de Dina, del Señorío de Vizcaya, en Calahorva (España), viene a América con el obispo Dr. Manuel Abat y Llana, después de una corta estadía en la Argentina, llega a Arequipa, donde celebra su primera misa y es nombrado cura de Cayma, parroquia que desempeña 46 años.
Instruir al pueblo fue una de las metas del ilustre religioso y en lo material emprendió obras de embellecimiento y reconstrucción del Santuario destruido por el terremoto de 1784.
Como escritor a legado los “Apuntes para la Historia de Arequipa” escrita en 1804, seguido de una biografía de los obispos de Arequipa; así como una serie de informes sobre la visita hiciera el intendente Antonio Álvarez y Jiménez, sobre trabajos de minería, aumentos de caudal de agua y otros relacionados con su curato.
Escribe sobre los humos del volcán; sobre el incendio de la Catedral y sobre el acto de la bendición de las banderas militares.




