Los Tambos de Arequipa (1ª Parte)

Las posadas han sido utilizadas universalmente como lugares donde se ofrecía servicio temporal a los viajeros en las rutas comerciales o en los caminos de peregrinaje. En los Andes peruanos estos lugares se llamaban “Tambos” y fueron las sociedades andinas las que los planificaron y edificaron de la manera más compleja y ordenada a diferencia de las sociedades de aquella época.

En un territorio tan complejo en donde la hostilidad del desierto o la soledad de las montañas hacían del viajero un ser indefenso ante la inmensidad de los Andes, divisar desde lo alto, en la lejanía, el humeante tambo que lo esperaba era como alcanzar la salvación.

Los Incas lograron hacer del Tambo toda una institución, distribuida estratégicamente a lo largo del Qhapaq Ñan, (su red de caminos), instalando estructuras con habitaciones para los huéspedes, depósitos climatizados para los productos y corrales para el aposento de sus caravanas de llamas cargueras.

Estos lugares brindaban todos los servicios de comida, cobija, leña, agua y principalmente personas que atendían. Como eran lugares públicos servían además, para la planificación general de la distribución de los recursos a la población en tiempos de sequía y guerra.

En Arequipa el más conocido era el de “Tambillo”, que se encontraba en el valle de Siguas sobre el camino que cruzaba el desierto. Cuando llegaron los españoles en 1540, lo continuaron utilizando y dieron órdenes para que los ” …indios Collaguas les dieran servicio…”.

La ciudad de Arequipa como cualquier ciudad de la época también nació con sus tambos. Éstos se instalaron justamente al ingreso de la ciudad. Los viajeros que venían tanto del desierto de Vítor como del camino de los Collaguas provenientes del valle del Colca, se hospedaban en los tambos que existían en Antiquilla y Beaterio. Cuando se construyó el “Viejo Puente” hoy llamado Puente Bolognesi, los tambos se instalaron más formalmente en torno a éste.

Fuente: Pablo de la Vera Cruz Chávez

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