Arte y Naturaleza que personifican Arequipa

Arte y Naturaleza que personifican Arequipa

Sin categoría
No Comments

EL SILLAR

Si hay algo en particular que ha enorgullecido a los arequipeños a través del tiempo, ha sido su magnífica arquitectura, aquella que imaginativamente ha sido levantada echando mano a uno de los recursos más atractivos y ahora costosos de la otra villa, el sillar volcánico que nuestros antepasados aprendieron a tallar. Precisamente de la amplia y variedad gama de recursos turísticos que nos ofrece Arequipa, es indudable que uno de los más bellos extraordinarios es la «Quebrada Anashuayco», un depósito natural donde el tiempo almacenó por años la lava volcánica, al que denominaron sillar.

Sin embargo, y no obstante toda la trascendencia que posee esta angosta pero alargada quebrada son muy pocos los arequipeños que la han visitado y mucho menos el número de nuestros distinguidos turistas que han concurrido al lugar, muchos de los cuales jamás Imaginaron lo potentoso del lugar característico por sus gigantescos taludes albos que nos ofrecen como telón las cumbres del nevado Chachani gigantesca mole volcánica a la cual el sillar debe su origen. Anashuayco su localidad entre los distritos de Cerro Colorado y Uchumayo a una distancia aproximada de 8 kilómetros de la ciudad en línea recta.

Esta maravillosa quebrada nace en las faldas de uno de nuestros majestuosos nevados, El Chachani y culmina en las inmediaciones del pueblo de Uchumayo.

El acceso a ella se puede lograr desde diversos puntos lo que constituye un reto para los amantes de la aventura ya que cualquiera que fuera la sección que se visite, siempre se apreciará el indiscutible atractivo que muestra.

En cuanto al origen de la formación geológica del área de las canteras habría que precisar que se trata de una amplia zona de terrenos ondulatantes que se generaron a partir de la acumulación a lo largo de miles y millones de años de los materiales extraídos por el volcán Chachani a través del proceso denominado de «nubes ardientes» que se desplazaron desde las partes altas del volcán del río Chili, a manera de gigantescas concentraciones de densas cenizas saturadas de vapores y que poseían elevadísimas temperaturas. A medida que los materiales se tornaron en un material poroso, blanquecino en algunos lugares y rojizo en otros, abarcaron una extensa llanura de decenas de kilómetros cuadrados.

En una segunda fase de evolución del paisaje, los riachuelos que descendían de las nieves del Chachani y los torrentes formados por las lluvias, empezaron a horadar el lecho de una quebrada que poco a poco fue haciéndose más profunda y dejando a la vista potentes capas de sillar.

Fue allí en donde los pobladores arequipeños de la Colonia y la República vieron la posibilidad de extraer la materia que permitiera dar solidez a los edificios de la ciudad tantas veces castigada por terremotos y temblores. El trabajo constante y prolongado ha contribuido a la formación de gigantescos taludes que le dan mayor espectacularidad al paisaje. Una vista al lugar nos permitirá observar cómo se van desgajando de las paredes rocosas, gigantescos bloques de este material volcánico para ser convertido posteriormente en sólidos geométricos y uniformes por nuestros ancestrales canteros.

Pero la visita no concluye allí. Para entender lo portentoso de las maravillas de la naturaleza será necesario recorrer la quebrada en dirección a Uchumayo, donde como él se tratará de un milagro resultante de una profecía bíblica se observa brotar de las rocas volcánicas frescos y cristalinos chorros de agua que darán de las rocas volcánicas frescos y cristalinos chorros de agua que darán nacimientos a una tupida vegetación natural de molles, carrizos y chucas: aguas que serán para regar los huertos y sembríos, en lo que vendría a ser un segundo sector de la Quebrada. De Añashuayco que merecerá otro comentario.

 

No comments.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *