La Mansión del Fundador

La Mansión del Fundador

HUNTER HUASACACHE

Es un bello rincón a las márgenes del río Postrero o Socabaya. La construcción de la llamada «carretera paisajista» ha hecho cómodo el acceso al lugar, y son muchas las personas que discurren por esta zona, especialmente los fines de semana, en busca de belleza natural y mayor contacto con la vida del campo. Es interesante destacar la presencia en este sector de un añejo edificio conocido como la mansión del fundador.

LA MANSIÓN DEL FUNDADOR

Sin verse aún afectada por el crecimiento desenfrenado de los pueblos jóvenes cercanos, la Mansión del Fundador impone su majestuosa arquitectura, en medio de la belleza de su entorno natural y pese a que se encuentra a pocos Kilómetros del ahora privilegiado centro histórico monumental la vieja casona parece asentarse, cada vez con mayor firmeza, sobre sus gruesos y cada vez más sólidos muros de sillar.

Construida en los años siguientes al nacimiento de Arequipa (1540) nada menos que por orden del propio Garcí Manuel de Carvajal, la sólida estructura debe precisamente a esa circunstancia su nombre: La Mansión del Fundador, en memoria de quien cumpliendo el deseo del emperador Carlos V fundó la que luego sería conocida como Ciudad Blanca.

Imponente y Blanca, la construcción destaca nítidamente y con especial encanto en medio de una vasta extensión de terrenos de cultivo del pago de Huasacache. La propiedad está rodeada de cuidados jardines y ocupa un área aproximadamente de nueve mil metros cuadrados.

LÍNEAS SENCILLAS

Sus muros de más de un metro de espesor son muy sobrios y carecen de los ornamentos de las casonas coloniales típicas del centro de la ciudad. En el conjunto no se aprecian los adornos propios del barroco mestizo que caracteriza la arquitectura mistiana, se notan más bien líneas muy sencillas.

La trascendencia de esta solariega casona de campo no solamente está en su macizo volumen, sino también en la sensación de quietud y paz que se puede respirar al visitarla. Las paredes y las bóvedas de cañón o de medio punto que cubren todas sus habitaciones son de sillar. Sin embargo algunas de ellas presentan ladrillo, incluidas muchos años después de su construcción.

Se dice que el fundador de Arequipa construyó la casa para albergar allí a su hijo Martín, nacido de su relación con una mestiza. El heredero padecía de una enfermedad Incurable, por lo que el padre decidió darle un poco de paz y tranquilidad en medio del verde del campo, aprovechando además la cristalina corriente del ahora casi inexistente río Socabaya, que solamente recupera su vigor durante los meses de intensa lluvia.

Las habitaciones bellamente decoradas con muebles de una antigüedad semejante a la de la mansión, además de las esculturas y pinturas de sus sucesivos propietarios, fueron restauradas por el esfuerzo de un grupo de empresarios y arquitectos mistianos entre los años 1978 y 1980. Posteriormente fue abierta al público y además integrada casi de inmediato al circuito turístico local. Se constituyó así en una de las propiedades coloniales más visitadas no obstante estar separada del conjunto colonial del centro de la ciudad.

La hermosa y singular capilla construida en el siglo XVIII es uno de los atractivos de la mansión, a tal punto que es solicitada frecuentemente para matrimonios que incluyen atractivos paseos por sus habitaciones y patios empedrados.

BÓVEDAS DE LUZ

Elogiada hasta el cansancio por los visitantes, la vista que ofrece el amplio ventanal del comedor da la impresión que tiene ante sí una pintura y no la campiña que se aprecia en casi toda su dimensión y color. Tan atractivo cuadro natural hace que con el transcurrir de las horas del día la habitación vaya asimilando diversas tonalidades de luz. En suma, la Mansión del Fundador ofrece una opción diferente y complementaria a los edificios coloniales del centro histórico monumental, proporcionando a quien se anime a verla una opción novedosa, mezcla de arquitectura y encanto natural.

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