La Picantería

La Picantería

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Cómo poder olvidarte. Picantería de mis pueblos,
donde sonccaba la chicha, la usma o la sayana,
con el picante jayari pa’ apaciguar la mañana;
mascando un chinchucho, con ese chaqque de nabos.

Cómo no recordar mis tiznadas paredes de adobe;
tu techo de tijera, con su ccechincha llorona;
tus claraboyas pintadas por esa paila glotona,
tras la tinaja, un chasca para que no se roben.

Tus chombas de chicha, llenas y con espuma,
la candela en la cconcha consumiendo una raja;
dos maillanas sudorosas peleando en la tinaja,
sacando la última gota al anchi de la seisuna.

Tu alegre pendón rojo, en la puerta nos llamaba;
la humareda en la chiminea derramaba el apetito,
cuando la coneja se quejaba del cututo con un grito,
mientras el carcoso «gato cconchero» miraba.

Como voy a olvidar al huinco jalando el cconcho,
y cuando soplan la teqque, con esa larga pucuna;
a la cuchara de palo, meniando el locro pa’ la hambruna;
y al Loncco enccapichado con su chalina y su poncho.

Y la hermosa picantera, con sus trenza mal peinada,
siempre carajiando mientras la gota gorda sudaba,
silbando su triste, al son de su batán y chaqquena,
y moliendo su Datan de anauchos pa’ la picantiada..

FÉLIX GARCÍA SALAS. 

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