Los Tambos de Arequipa (2ª Parte)

Los Tambos de Arequipa (2ª Parte)

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Como pedazos de la historia varios tambos destacan por su importancia y han llegado hasta nuestros días, por ejemplo el Tambo de Bronce ubicado en el barrio El Solar en la calle Puente Bolognesi 333, es probablemente el más antiguo de la ciudad y como todos fue construido en el siglo XVIII. Durante la guerra del Pacífico los chilenos ocuparon los solares más extensos, entre ellos esta construcción; allí emplazaron su cuartel de artillería con sus cañones de bronce. Terminada la guerra algunos quedaron en el lugar como pago de arriendo, hasta que con el tiempo este metal fue reutilizado. En este lugar se instaló el primer ring de box de la ciudad y el club de fútbol Atlético Tigre. Actualmente son propietarios de este monumento 21 familias que lo usan para vivienda y algunos para negocio.

El Tambo del Matadero está ubicado en el callejón El Solar 419, en el barrio del mismo nombre en la calle Bolognesi 33 y como en todos los tambos se utilizó el sistema constructivo y tecnológico del periodo colonial caracterizado por bóvedas, muros de cajón y sillar. Este tambo funcionaba como camal, de allí el nombre de “del Matadero”. En la actualidad habitan en él 35 familias.

El Tambo de la Cabezona ubicado en el Puente Bolognesi ocupa una superficie de 2 720m2 y está organizado a través de dos patios. Inicialmente fue parte del sistema de molinos ubicados en la ribera del río hasta finales del siglo XIX cuando es vendido y anexado a la propiedad contigua para adaptarlo a tambo. El nombre de la Cabezona se le dio por el apelativo dado a su propietaria Doña María Antonieta Soto de Chirinos en el siglo XX. Viven hoy en este tambo 10 familias.

El Tambo de Ruelas está ubicado en las calles Beaterio 157-159 y Recoleta 100, es probable que exista desde el año 1700. Lo singular de este tambo es la superposición de estilos que presenta: colonial, republicano y contemporáneo y es el único que conserva preservada su autenticidad y carácter.

También es importante recordar otros tambos como el Tambo Morte Musca, de Santiago, de la Quiteña, el de Barreda, del Buque, el de la Palla, el de Gutiérrez, las Carmelitas, así como el deteriorado y olvidado Tambo Salas ubicado en Beaterio y el de los Jesuitas situado en la calle Palacio Viejo, actualmente cobijo de la Comisaría del mismo nombre, y no podemos dejar de nombrar al recientemente demolido Tambo de la Ranchería que se encontraba en la calle Octavio Muñoz Nájar, entre otros.

De los tambos surgían los productos venidos de la costa, de la sierra o de ultramar para ser ofrecidos en la ciudad. Se acomodaron también en ellos todos los negocios y artesanos imaginables. Estaban los sastres que ofrecían trajes y vestidos, los zapateros, los talabarteros que vendían sus monturas y accesorios de viaje, los herreros y hasta los armeros que arreglaban y fabricaban desde escopetas hasta romanas para pesar las cargas. En la actualidad todavía se puede observar casi en las veredas de la calle del Puente Bolognesi como estos vendedores exponen sus productos.

Estos comerciantes fueron el complemento de los tambos y sus futuros moradores. Algunos de ellos hicieron fortuna como los dueños del Tambo Salas, que haciendo uso de una vieja costumbre andina, el «trueque», cambiaban la lana que venía de Caylloma y del Colca por azúcar, aceite, telas, tintes y cuanto producto podían, tratando así de convencer a la gente del campo.

Con el tiempo, alrededor del siglo XIX, los viajeros fueron cambiando sus costumbres de hospedaje y la ciudad fue ofreciendo mejores servicios en hoteles en torno al mercado San Camilo. Por ello los tambos casi abandonados fueron ocupados como viviendas de temporadas más largas por los artesanos vecinos a ellos, quienes con el tiempo se convirtieron en residentes permanentes. Así surge un nuevo episodio histórico de los tambos de Arequipa.

Los patios y corrales se convirtieron en patios de vecinos y las puertas austeras de las habitaciones se adornaron alegres con macetas de perejiles y paicos para molerlos en los batanes de piedras que empujaron desde el río hasta cada uno de los aposentos. Ingresar a uno de ellos era una experiencia excitante y motivadora. Cruzar los patios con su empedrado brillante por el tiempo, sorteando cordeles cargados de ropa; encontrando las más hermosas miradas de las jóvenes que lavando en grandes bateas hechas de viejas tinajas de vino, «chismoseaban” las noticias del día; inundarse con la competencia de olores que escapaban de cada cocinilla apretujada en los rincones de los habitáculos donde cada familia cocinaba más rico que la otra. Al final alguna vecina curiosa, apagaba su radio con antena de alambre, para darnos razón y vida de quien estábamos buscando.

Los Tambos de Arequipa poseen un valor histórico incalculable para las nuevas generaciones. Visitar estos monumentos con sus paredes y bóvedas es encontrarse con experiencias, sensaciones y un modo particular de vida; por ello deben ser conservados como parte de nuestra ciudad que ha sido declarada con justicia como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Fuente: Pablo de la Vera Cruz Chávez

Tambo «La Cabezona». Inicios del siglo XX

Response to "Los Tambos de Arequipa (2ª Parte)"

  • Es excelente y los felicito enormemente a ustedes señores por publicar información tan valiosa de nuestra blanca, bella y siempre noble Ciudad de Arequipa. En relación a la publicación que ustedes realizaron sobre los tambos de Arequipa es muy triste y por que no decirlo, doloroso, ver que el estado en el que se encuentran es deplorable. Debería indignar como arequipeños a quienes todos los días o casi todos van y hacen sus necesidades fisiológicas en el puente Bolognesi y debajo del mismo, perjudicando con sus olores nauseabundos el ingreso lateral al Tambo de la Cabezona, que ahora es el restaurant el Turko, al costado de Plaza Vea. Yo vivo en Antiquilla, por eso me indigna tanto ver que se algunos inescrupulosos menosprecien a su propia tierra ensuciándola o teniéndola en mal estado. Lo que sí es de rescatar y elogiar es el esfuerzo que ha realizado el Municipio por valorar el tambo del Matadero, pero no es el único. Deberían tanto las autoridades como la propia ciudadanía interesarse por poner en valor otros muchos tambos que ustedes han mencionado.

    que Viva Arequipa y Antiquilla por siempre. Muchas gracias.

  • hola,de hecho estos tambos han cumplido un rol muy importante alla en el siglo de XVIII inclusive en el S XIX, y pues pienso que es un lugar el cual se deberian incluir como lugar importante en la ciudad para visitarlo,

    Arequipa es grandiosa en cuanto a monumentos como historia.
    gracias,

  • la informacion qe ustedes presentan es muy valiosa y immemorable que hace ver nuestra arequipa de antes si no conocemos primero lo nuestro no tenemos cultura es importante no llevarlo en el olvido sino llevarlo presente siempre

  • Holas,
    Por favor, algún amigo arequipeño; me gustaría saber más sobre el Tambo Salas, mi bisabuelo fue don Manuel Toribio Salas Masías, hermano del sacerdote Isaac, Párroco en el valle del Colca. Según tradición oral de algunos parientes, el mencionado sacerdote fue uno de los últimos propietarios del Tambo Salas. Gracias por comunicarse

    • Es posible que me refiera al mismo Manuel Toribio Salas, él está enterrado en el cementerio de Tapay Caylloma, tenía un hermano cura, debe ser Isaac. Tuvo también un hijo llamado Isaac Salas. Existen nietos del segundo Isaac Salas.

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