Museo de la Universidad de San Agustín

Museo de la Universidad de San Agustín

Ubicado Esquina Palacio Viejo con Álvarez Thomas, el museo alberga numerosos objetos arqueológicos de las diversas culturas precolombinas, así como otros pertenecientes al período colonial y republicano. Dos salas ofrecen piezas de culturas precolombinas y autóctonas: Chimú, Mochica, Vicus, Inca, Nazca, Chavín, Paracas, Churajón,, destacando la textilería, fardos funerarios, alimentos, ajuar doméstico y una colección de cuadros de los incas. Tras este recorrido se aprecian ambientes totalmente distintos donde se expone la fauna amazónica, allí se puede observar hasta 27 familias de aves disecadas con perfecto esmero. La variedad, el colorido el tamaño es la característica principal de esta sala. Puede verse al gallito de las rocas o ave nacional; el guacamayos, una de las pocas especies de aves que vuelan a flamenco, pájaros carpinteros, tucanes; una muestra de las 4 mil 250 especies en el Perú, el gigante paiche. las temidas pirañas; los ofidios; el oso hormiguero, una de las especies más grandes del mundo y que habita en el Perú; monos taricayas cuyos huevos son muy nutritivos y consumidos por habitantes de la selva, y otros animales que nos dan una clara muestra de nuestra Amazonia. En la segunda sala amazónica se encuentra la vestimenta de algunas tribus de la selva como son: los Witotos, Shipibos y Yaguas, habitantes de la selva norte del país. Se aprecian objetos religiosos de incalculable valor artístico: ornamentos sagrados bordados con hilos de oro, plata y seda, cuadros en piedra de Huamanga, imágenes religiosas, así como las sotanas de fiesta y de uso diario del Cardenal Juan Landázuri Ricketts.

El recorrido termina con la visita a la biblioteca que alberga más de 22 mil volúmenes en diferentes idiomas y años. Los libros más antiguos datan de 1494 y 1498, denominados «incunables» por ser de imprenta de Gutenberg. Estas obras de incalculable valor histórico están escritos en nueve idiomas: inglés, francés, italiano, latín, griego, hebreo, quechua, aymara y español, separados por temas y pertenecen a los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. En 1978 el convento en un esfuerzo significativo proyección cultural, abrió sus puertas al turismo, hoy 27 años después, continúa con el mismo esfuerzo para que miles de turistas y visitantes aprecien el patrimonio que por varios siglos han venido conservando e incrementando los misioneros de la provincia de San Francisco Solano.

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