Ya mi triste desventura

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Ya mi triste desventura
no deja
Esperanza de tener
Alivio;
y el buscarlo solo sirve
de darme
el tormento de mirarlo
perdido.

En vano huiré buscando
Regiones
donde olvidar a mi dueño
Querido
con la distancia tendrá
mi pecho
sus recelos y su amor
más fijos.

Lloraré cuando estén lejos
mis males
y emitiré los más tristes
gemidos;
y ya no tendré el consuelo
de verte,
ni que sepas mis crueles
martirios.

¡Ay! dime, querido dueño:
¿Qué causa
pudo mudar ese pecho
tan fino?
Ni, te mueve a compasión
el verme
que huyendo de tus crueldades
expiro.

¿Con qué corazón oirás
decir
que por tu murió quien firme
te quiso?
No seas, amada prenda,
no seas,
de mi desdichada vida
Martirio.

MARIANO MELGAR

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